Oscura reelección en Honduras

Reelección
El veintiocho de julio del 2015, Barack Obama expresó en un discurso ante la Unión Africana, seis argumentos por los que descartaba la reelección por segunda vez.
Obama ya ganó las elecciones de 2008 y 2012, pero se negó a ir por un tercer mandato, primero porque su Constitución se lo prohíbe. Aseguró que nadie, ni siquiera él, está por encima de la ley.
“Estoy en mi segundo mandato. No puedo imaginar un honor más grande o un trabajo más interesante. Amo mi trabajo. Pero bajo nuestra Constitución, no puedo postularme de nuevo. De hecho, pienso que soy un muy buen presidente, creo que si postulo podría ganar. Pero no puedo. Hay mucho que quisiera hacer para mantener a Estado Unidos en movimiento, pero la ley es la ley y ninguna persona está encima de la ley, ni siquiera el Presidente”, explicó.
Obama advirtió que puede llevar a un camino peligroso cuando un líder trata de cambiar las normas para quedarse en su cargo.
“Cuando un líder trata de cambiar las reglas en el medio del juego sólo para quedarse en el cargo, se arriesga a inestabilidad y conflictos, como vimos en Burundi. Y esto es sólo un primer paso en un camino peligroso”, indicó.
En Burundi, el presidente Pierre Nkurunziza solicitó a su Tribunal Constitucional que lo habilite para ser reelecto en un tercer periodo consecutivo, lo cual estaba prohibido por su Constitución. El tribunal le dio la razón y se generaron protestas, aún así se produjeron elecciones donde volvió a ser el vencedor.
Obama señaló que los líderes que quieren quedarse en el cargo bajo el argumento de ser “la única persona que puede mantener esta nación”, más bien demuestran su fallo.
“Si eso es verdad, entonces el líder ha fallado en verdaderamente construir una nación”, expresó.
Obama mencionó al expresidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, y al fundador de su país, George Washington, como líderes históricos que agrandaron su legado al estar dispuestos a transmitir el poder.
“Vean a Nelson Mandela, Madiba, como George Washington, forjaron un legado duradero no sólo por lo que hicieron en su mandato, sino también porque estaban dispuestos a dejar el cargo y transmitir el poder pacíficamente”, dijo.
La Constitución sudafricana sólo permite dos periodos de cinco años consecutivos para un presidente. Mandela sólo permaneció en el cargo de 1994 a 1999 y decidió retirarse.
En el caso de Washington, él fue presidente de Estados Unidos desde 1789, fue reelecto en 1792 y se retiró en 1797 sin buscar una nueva reelección, a pesar de que su Constitución no lo prohibía entonces.
El mandatario de Estados Unidos destacó que si bien se siente joven para continuar con su trabajo, el país es mejor con sangre e ideas nuevas.
“Yo sigo siendo un hombre joven, pero sé que alguien con más energía y nuevas ideas será bueno para mi país”, señaló.
Agregó que nadie debería ser presidente de por vida.
Obama indicó que dejando la presidencia podrá tomar un paseo, sin la necesidad de estar resguardado por tanta seguridad y que tendrá más tiempo para su familia.
“No sé por qué la gente se quiere quedar tanto tiempo en el cargo, especialmente cuando tienen mucho dinero”, acotó.

****

Regreso a la realidad hondureña. En esta semana veo a varios partidos políticos sonando los tambores de la reelección. Ya no es un tema prohibido para hablar de él, aunque en la realidad concreta de nuestra sociedad, asunto sumamente sensible en el que nos jugamos el futuro de nuestra joven democracia.
Tema delicado, manchado con la sospecha de la ilegalidad. Nuestra constitución parecía clara en esto, pero unos cuantos Magistrados, sucesores de los otros quitados de forma ilegal el 12 de diciembre del 2012, se echaron a las espaldas declarar inaplicable parte de nuestra constitución. La alternabilidad de la presidencia sigue vigente. Aunque seguramente siempre habrá leguleyos “expertos” que nos dirán que esta queda asegurada al dejar la posibilidad de que otro la asuma. Agradecer o llorar, ¿cuál será la actitud correcta?, ante ese gallo-gallina jurídico que nos dejaron y que abre las puertas a un incierto futuro político.
Oscuro camino que no hacía falta, tomando en cuenta los verdaderos problemas de nuestro país. Sobre todo, porque ya estaba previsto el procedimiento para consultar a todos los ciudadanos su parecer sobre este tema. Aunque tal vez, camino impracticable para los obtusos intereses de algunos, sabiendo la impopularidad de la reelección.
Reviso las fotografías de los posibles candidatos a la reelección. Incluido el presidente actual. No sé por qué tengo una sensación de que algo no encaja. Tal vez es la nube de la falta de rendición de cuentas. No es que dude de la honorabilidad personal de cada uno. Sin embargo, pienso en cada uno de esos gobiernos grises, con escandalosos actos de corrupción permitidos y no juzgados. Antes de hablar de reelección, ¿no habría que examinar la gestión de cada uno? Olvidaba que nuestra débil institucionalidad falla muchas veces hasta en lo más elemental.
Algún amigo me hizo ver, a favor del presidente actual, su destacada labor en la administración de los asuntos públicos. Intentaba justificar el “darle otra oportunidad”. Sin negar los avances en diferentes campos de la gestión pública, me atrevo a cuestionar esa destacada labor si fallara en algo tan esencial para el bienestar del país. Seguramente se dará cuenta que intentar introducirnos en aguas pantanosas y de profundidad desconocida puede resultarle en una falla política considerable.
El Partido Nacional está consultando a sus bases. Dicen que más del noventa por ciento se declara a favor de la reelección por una sola vez, igual que en Estados Unidos. No es de extrañar tratándose del partido en el poder. No obstante, quién nos dice, que más adelante, ellos u otros oportunistas, no decidan dos, tres, cuatro o cinco reelecciones consecutivas.
Tal vez no se dan cuenta que rebasar la línea de lo correcto, les hace perder legitimidad sin la cual la democracia no es nada. Pasada esa línea, aunque la justifiquen sabios expertos en derecho con razonadas sin razones, no les quedará otra que mantener el poder por la fuerza.
Las mismas Fuerzas Armadas, otra vez serían colocadas en una insostenible perplejidad. Pasada por alto la ley, la democracia se resquebraja, luego ¿quién podrá rehacerla? Nos sobran los ejemplos cercanos para tomar experiencia.
Seguro que estos razonamientos ya estarán en la astuta estrategia de quienes se han mostrado hábiles y sutiles para jalar a todo un país hacia donde han querido. Solamente introduzcan a tiempo en su fórmula que el hondureño, tradicionalmente pacífico, ya dio muestras de no estar dispuesto a dejarse llevar como esclavo al despeñadero por la clase política.
Tal vez es el momento, ya que algunos mencionaron la democracia Norteamericana, de recordar las palabras que otro presidente. J. F. Kennedy afirmó durante la campaña electoral de 1960: «Si llegara el momento –y no acepto que conflicto alguno sea remotamente posible– en que mi cargo me requiriese violar mi conciencia o violar el interés nacional, entonces renunciaría al cargo, y espero que cualquier otro servidor público consciente haga lo mismo».
¡Cuánto nos queda por aprender todavía! Cuando tengamos líderes a la altura de las verdaderas necesidades de nuestro país, y no miren solamente sus intereses personales, entonces podremos hablar con toda confianza sobre la reelección en Honduras.

Juan Carlos Oyuela
Tegucigalpa, 12 de junio de 2016
@jcoyuela
www.eticaysociedad.org