Vivir en la realidad para cambiarla

Estar en lo de cada momento. Habitar el mundo real y no el virtual, condición para crecer como personas y transformar la realidad.

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Más del 80% de los universitarios son incapaces de hablar sobre la actualidad más de un minuto . Es la conclusión de un estudio aparecido el 29 de julio en “El Huffington Post”. La noticia se basa en la tesis doctoral Mundo Light presentada por Joaquín García-Lavernia. En ella 120 voluntarios preguntaron a 380 universitarios españoles ¿Qué sabes sobre…? el gobierno español, Barack Obama o el FC Barcelona. Al parecer, los argumentos se agotaron al pasar de un minuto… lo triste es que posiblemente ocurriría lo mismo si preguntáramos de cualquier tema de historia o en general de cualquiera que requiera aplicar el intelecto.

Sorprende el resultado de ese estudio porque nunca como antes hemos tendido acceso a la información. Precisamente una de las características de la generación actual, los jóvenes de la “generación Z” y los “millenials”, es estar permanentemente conectados a Internet. Pasamos con el celular en la mano pero pareciera que estamos desconectados de pensar, incluso de la realidad inmediata.

Sin duda la tecnología nos facilita muchas cosas en la vida diaria. También tiene el peligro de diluir muchas realidades humanas. Estar menos atentos a lo que debemos. Cultivar una “amistad virtual”, por ejemplo, no requiere tanto esfuerzo. Pero tampoco nos ayuda a crecer como personas. Para hacer amigos de verdad hace falta desarrollar las habilidades de entrega y sacrificio. Podemos colaborar dando “likes” a muchas causas virtuales. Pero para reducir el hambre en el mundo o salvar a los osos panda de Birmania hace falta dedicar tiempo y dinero. Ejercitar la generosidad de verdad en otras palabras.

La falta de interés por los temas de actualidad podría ser por superficialidad. Recibimos tanta información que al final no nos detenemos en ninguna. Soy del parecer que se debe más al excesivo interés por los asuntos personales. El despiste de todo lo que no repercuta en beneficio personal.

Según los expertos en marketing, “VIVE TU SUEÑO” es uno de los lemas que más impacto causa en la generación actual. Expresión atractiva y en apariencia inofensiva. Sin duda tiene una fuerte carga de autodeterminación y de rebeldía. Por encima de la realidad, están los propios ideales e intereses. El YO en primer lugar. No importa qué contenido tenga o en qué dirección vaya, lo trascendental es la propiedad personal.

“Vivir el sueño” es una invitación a escapar de la realidad. El panorama actual no es halagüeño para la “Gen Z”. Tampoco para ninguna otra generación anterior. Es la experiencia de siempre; la imaginación se dispara buscando mundos mejores cuando el real se percibe sombrío y triste. La tendencia a huir de la tristeza es natural en el hombre. La pregunta es ¿en qué dirección? ¿A qué precio?

Dar rienda suelta a la imaginación es peligroso. Soñar demasiado, sin aplicarse a la realidad concreta es minar los cimientos para alcanzar cualquier meta en la vida. El que ve mucho al horizonte tropieza siempre con lo inmediato. Los soñadores, despistados y escapistas, se vuelven incapaces de aplicar cabeza y corazón a lo del día a día. El excesivo idealismo es enemigo de la ejecución. Aplicarse a lo de cada momento, haciéndolo lo mejor que podamos, es necesario para conquistar con esfuerzo cualquier cima.

“Vive tu sueño” tiene también otra dificultad. El sueño personal puede ser la excusa perfecta para encerrarse en una burbuja donde no entran las preocupaciones y necesidades ajenas. Y construir un palacio de cristal donde no se dejan entrar realidades que incomodan. Aislarse, no complicarse la vida dando la espalda a la realidad no es una tentación nueva. Con esta postura tampoco se crece. El egoísmo puede ser una droga atractiva por un momento, pero a la larga, debilita los músculos interiores para reaccionar positivamente ante la realidad.

Claro que hacen falta sueños. Pero sin descuidar la ilusión y el esfuerzo en las propias tareas. Solamente cambiaremos la realidad en algo positivo si emprendemos con entusiasmo los deberes aunque falten las ganas. Las conquistas logradas, en el mundo real y presente, serán el preludio de otras futuras. Soñar de vez en cuando para no perder de vista la meta y corregir el rumbo, pero manteniendo los pies en movimiento. Idealismo y realismo a la vez.

No nos aislemos de la realidad aunque plantee encrucijadas y problemas difíciles de resolver. La transformaremos poniendo el corazón y cabeza. Ilusión y esfuerzo. Iniciativa y entusiasmo. Cambiaremos el mundo que nos tocó vivir esforzándonos por conocerlo y amarlo.

Tegucigalpa, 2 de agosto de 2015

Juan Carlos Oyuela

@jcoyuela

www.eticaysociedad.org

    

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