Un granito de arena

Ricardo Pineda

Escritor invitado

“La pereza, siendo aparentemente inocua, resulta estar en la raíz de muchos de los grandes problemas que aquejan la humanidad. No hacer nada parece más inofensivo que hacer algo malo. Sin embargo, el no cumplir los propios deberes acaba generando injusticias tremendas. Cuando, ante muchos males del mundo, se pregunta cómo han podido surgir o porque no se remedian, se intuye en el fondo, la causa es, muchas veces, la desidia: la desgana a la hora de abordar lo que es difícil, la apatía en el cumplimiento de las propias obligaciones en el servicio a los demás, la incapacidad ante el sacrificio que costaría poner remedio”

En una sociedad presidida por los gustos personales y una falsa libertad, no es tan difícil, como refiere el párrafo citado, encontrar una de las mayores causas de injusticias sociales: la desidia. Ciudadanos de este estilo de vida no buscan nada más que la comodidad olvidando el verdadero sentido de vivir en sociedad, ese apoyo mutuo para enfrentar los problemas generados por nuestra propia naturaleza y lo que nos rodea.

Si olvidamos la existencia de los demás es fácil dejar de aportar al bien común y quedamos absortos en lo nuestro. En otras palabras, a veces, buscamos nuestro propio querer sin importarnos el de los demás justificándonos con injustificadas razones.

Muchas veces dejamos de hacer el bien por pura desidia, por falta de interés. La Negligencia neutraliza la potencialidad de una persona haciendo casi nulo su aporte a la sociedad. Puede parecer inofensivo el no aportar en nuestras actividades ordinarias el mejor rendimiento posible, pero como me había referido anteriormente, se deja de hacer un gran bien a la sociedad por pura comodidad. El estudiante mediocre que pudiendo sacar mejores notas no lo hace, el empleado que busca entregar un trabajo a medias, ese empresario que por miedo al fracaso no lanza una nueva franquicia, son claros ejemplos de una falta de interés por aportar a la sociedad.

Es cierto, en la desidia no se comete directamente un mal, pero a largo plazo se debilita la estructura de la sociedad porque sus integrantes no buscan magnificar el bien que aportan a la sociedad. Ese omitir hacer el bien no afecta directamente al que no realiza la acción y a las personas que lo rodean pero terminara afectando a largo plazo porque se evitó voluntariamente aportar a ese bien común que busca la sociedad. Por lo tanto, este problema personal, muy difundido actualmente en todos los ámbitos de la sociedad, ha sido causa de muchas injusticias sociales que se vienen acumulando desde hace años.

Por eso, hagamos una pausa y reflexionemos: ¿estoy de verdad poniendo todo el empeño en las actividades diarias que realizo? ¿Me doy cuenta que mi actuación diaria afecta el curso de la sociedad a largo plazo? Si cada uno no pone su granito de arena, cumpliendo con sus propias obligaciones, será imposible alcanzar una sociedad más justa.

Ricardo Pineda

Un granito de arena
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