Familia responsabilidad de todos.

Family On Cycle Ride In CountrysideSeis en punto, los sonidos de las alarmas se apoderan de las habitaciones y en un breve lapso de tiempo toda una casa se llena de luz, a partir del ajetreo de cada individuo, el café, la ducha, la plancha, la radio, el regaño, la frustración, el sonido violento de una puerta que se cierra y que ahora incrementa solo el problema.

Así son las mañanas de infinidad de “hogares” en la actualidad, llenas de prisa y responsabilidades, carentes de cordialidad debido a la necesidad de levantarse para ir a trabajar, ir a la escuela, el colegio, hacer el desayuno o simplemente seguir en la misma miseria. Es duro lo sé, pero nadie afirmó que ser parte del “grupo piloto” de vidas enteras a lo largo de la historia era cosita sencilla, ¡claro que no! El ser parte de la gran fuerza de la sociedad llamada FAMILIA es tan complejo que lo dejamos para los que deseen arriesgarse más allá.

Familia, una palabra que encierra en sí misma grandes ideales, amor, fortaleza, esfuerzo, deseo, sacrificio, unidad, y que es la raíz de la sociedad, “en la cual se incuban las generaciones que son responsables del ambiente en que se vive y se vivirá”[1], por consiguiente el cambio positivo en ellas es vital.

La familia no se basa en desempeñar funciones básicas de procreación y económicas, sino que se encarga de la función afectiva y educativa de los jóvenes que es aún más importante. Con su vida la familia transmite las tradiciones, valores y comportamientos vigentes en la sociedad. Y por eso esta palabra y todo lo que encierra en ella debe integrarse en nosotros para mejorar un país.

Lástima que no la dejamos entrar, ya que le lazamos la puerta por la mañana, no la saludamos al despertarnos sino que le preguntamos ¿Sigues aquí?, o le pedimos que vuelva luego porque estoy muy ocupado como para atenderle.

Esta es la triste y dolorosa realidad de un joven que se quedó una mañana más sin el saludo de su padre, de una abnegada madre que no recibió un cumplido por sus deliciosos panqueques o por la comida servida a tiempo, de un padre que nadie se dio cuenta que volvía del trabajo porque no nos alertó el móvil o no tenemos esa aplicación.

Claro, todo es culpa de la delincuencia, ella me robó el afecto por mi hermano; o quizá sea que no tenemos libertad de expresión para conversar con nuestros padres, por temor a ser torturados, es por culpa de la crisis económica que mi interés por los míos se ha devaluado, ¡SI ESO DEBE SER!; excusas, excusas y ¿saben qué? Más excusas, que no hacen más que apañar la crisis en la FAMILIA por culpa del veneno mortal de la indiferencia.

Un veneno que comienza por un pequeño cosquilleo causado por el móvil que saco de mi bolsillo para librarme de papá mientras me habla, luego sigue por un cansancio total del cuerpo que hace que la madre permita que descanse en la paz que se requiere, luego una fiebre que quema las tortillas ya que hay una discusión descontrolada entre papá y mamá, y luego… Llegó el momento, el corazón se detuvo por causa del golpe asestado a la esposa, la hija que huye con su príncipe azul debajo de un puente para vivir su gran historia de amor a los 15, el hijo que cayó en el cateo con armas y drogas alegando que solo quería amor, y lo peor de todo… ¡Usted y yo que no hicimos nada!

¿Qué tengo que ver yo en que existan familias desintegradas?, ¿Mientras a la mía no le suceda no pasa nada o sí?, se complican la vida los que quieren ¿NO? Esas son las cosas que utilizamos como excusas para suministrar el veneno “Indiferencia”. ¿Por qué puedo decir esto que comienzas a recordar que una vez lo pensaste?

Sencillo también pasó por mi mente y aún más allá; he sido testigo de este tipo de derrumbe en los hogares.

Es fácil pensar que se está a salvo mientras se esté en tierra firme, sin darse cuenta que estás solo en el lado más alto de un Titanic que se hunde poco a poco. No pretendo hacer que salga gritando por doquier ¡SALVEN A LAS FAMILIAS! Solo quiero que pienses en tu hogar y mires si estás haciendo la diferencia o le tiras la puerta a los demás, si estás evitando que tu familia colapse y contribuyendo para que nuestra sociedad mejore, es aquí donde vemos si somos indiferentes, porque antes de ver el debilitamiento en la familia del vecino date cuenta del derrumbe que puede tener la tuya.

Por donde comenzar a cambiar, aún más sencillo AMANDO, hay quienes tenemos miedo a decir esta palabra en nuestro hogar, si tienes miedo no la digas, refléjala; ayuda a tu madre sin que te lo pida, apoya a tu hermano en la tarea, ordénate, ¡se un estudiante! Haz que tus padres tengan una preocupación menos ya que te libraste de un mes más en transporte por la recuperación y podrán pagar el alquiler sin temer que te suspendan por retraso en el pago, que puedan saber que el esfuerzo de vender tortillas, nacatamales, limpiar casas, repartir volantes, ser electricistas, estar en otro país, costurar es valorado y aprovechado por un hijo que cambiará el estilo de vida de generaciones, y que sin duda ayudará a los demás.

No importa la iglesia a la que asistas o si no lo haces – hazlo – da gracias por tener una familia, ya sea una madre que es tu padre, un padre que es tu madre o alguien que te quiere y se esfuerza por darte lo necesario; pide que te permita ayudar a cambiar el mundo, comenzando por uno mismo.

La misión de los hogares es llenar de vida la sociedad, y buscar la felicidad a partir de la unión. Mira a tu madre y piensa que debes ser digno de ella, admira a tu padre y espera ser un hombre de bien como él, mira a tu hermano y piensa en el reflejo que quisieras tener tú también.

Las familias se “conforman de alegrías y sufrimientos, de amores posibles e imposibles, al tiempo que plasman la gran aventura de vivir y convivir en un territorio marcado por la intolerancia[2]. Vive despacio y permite que tus sentidos saboreen los instantes en que formas parte de una FAMILIA.

Pero todo esto que he mencionado pueden ser solo palabras vacías que se pierden con la distancia y el tiempo, toma aviso contra los sismos, consíguete el antídoto del veneno, decídete por actuar. No existe una situación irremediable, aunque ya hayas tirado la toalla ¡RECÓJELA! Porque esto es de valientes y te toca serlo si quieres vivir entre caníbales que tratan de entrar a tu hogar y destruirlo.

Sin dudas, sin claudicar, te lo dice quien ha tenido que conseguir antídoto una y otra vez para ver que todo mejore y sabe que ¡Con Dios todo es posible!

Muchas gracias

Víctor A. Euceda

Alumno del Instituto Tecnológico Taular

Tegucigalpa, Honduras


[1] Félix Maracho: “La familia y Jesús de Nazaret.”

[2] Julia Navarro; “Dispara yo ya estoy muerto”