Un poco de lo mismo, ¿qué metas tienes?

Recientemente me encontré con esta historia que quiero compartir con ustedes:

Un día Matt y yo habíamos visto a una pequeña araña que intentaba sacar una cachipolla tres veces más grande que ella de un hoyo que había en la arena. La arena estaba seca, y cada vez que la araña remontaba la pendiente, los bordes del hoyo cedían y la araña volvía a caer al fondo. Lo intentaba una y otra vez, sin cambiar nunca de ruta ni aflojar el ritmo. Matt me dijo: “La pregunta es la siguiente, Kate: ¿es muy tozuda o tiene tan poca memoria que olvida lo que ha pasado hace dos segundos y siempre cree que lo está intentando por primera vez?”. Estuvimos observándola casi media hora y, al final, para gran alivio nuestro, lo consiguió, así que decidimos que no sólo era muy tozuda, sino también muy lista (Tomado de Mary Lawson, “A orillas del lago”, Salamandra, Barcelona 2002, pág 65).

Ya hemos hablado de los muchos propósitos y planes que seguramente nos hemos formulado al inicio de este prometedor año 2014. ¿Qué le vamos a hacer?, así somos, lo lógico en una persona normal es el deseo de ir a más, de mejorar. Se ha dicho muchas veces que la diferencia entre el alma de un joven y la de una persona mayor es precisamente la capacidad de pensar en el futuro, ilusionarse, abrirse a nuevos retos. Que en el fondo es abrirse a nuevos mundos que explorar.

No quiero que este artículo derive a la típica charla motivacional en la nos dicen que con pensar fuerte en nuestras metas hará que las alcancemos. Sabemos que si no desarrollamos las aptitudes necesarias, si no trabajamos día a día con constancia no lograremos nada de lo que nos hemos propuesto. La idea detrás de estas líneas es qué hacer para que no se repita la historia de la araña que está al inicio de este artículo que una y otra vez comete el mismo error.

Es bueno que junto con los propósitos que nos hemos formulado pensemos en las posibles dificultades, dificultades externas, pero también las internas: nuestra falta de virtudes, la pereza que siempre está al acecho y sobre todo la falta de objetividad.

Para alcanzar una meta, un puerto, es importante que sepamos de dónde partimos. Donde estamos, ¿por qué no hemos alcanzado metas que nos hemos propuesto antes?, por qué nos hemos desanimado en otras ocasiones. En una palabra, hemos de conocer muy bien el barco en el que navegamos en este mar de las posibilidades que nos ofrece la vida. Hace falta ese difícil arte del conocimiento propio para que no caigamos en las redes del engaño mostrándonos como fáciles cumbres que, por nuestras faltas de virtudes, tal vez de momento son inaccesibles para nosotros.

También es necesario conocer la meta. ¿Valen realmente la pena las metas que nos hemos propuesto?, ¿esas metas forman parte de los compromisos que hemos adquirido con antelación?. Existen personas cuyas metas están fuera de su realidad personal y en lugar de ser mejores les llevan a vivir como en la luna, buscando algo que les llevan a descuidar sus principales obligaciones como miembros de una familia o en su trabajo profesional.

Ya decía San Agustín que para conocer a una persona basta conocer cuáles son sus amores, cuáles son sus ideales. ¿Te has parado a pensar y poner por escrito cuáles son los tuyos?. Reconozco que las veces que me he propuesto esta tarea me siento como frenado por un cierto miedo a descubrir, de verdad, en donde tengo puesto el corazón.

El miedo es tal vez descubrir que en la práctica van en direcciones distintas lo que debería buscar con todas las fuerzas y lo que se plasma en la realidad del día a día.
Por eso, siempre que formulamos propósitos y pensamos en nuestro futuro, nos ha de venir necesariamente si estamos siendo coherentes con la vocación que Dios nos ha dado: padre de familia, trabajador o como en mi caso de persona que desea ser un cristiano corriente en medio del mundo y cooperar en la tarea de recordar a todos la llamada universal a la santidad.

 

Cuál es mi conclusión para estos días de inicio de año: tener memoria, recordar la alta misión que Dios espera de nosotros y procurar que nuestras metas y propósitos los concretemos en el día de este fabuloso 2014.
Un poco de lo mismo, ¿qué metas tienes?
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